
Facilito. Como para burro: ¿Hay alguna actividad humana intencional, cualquiera que sea, que no se pueda calificar como buena o mala? ¿ah?, dime. ¿Masticar chicle?, ¿montar bicicleta?, ¿jugar voley? No, amigo, amiga que me lees. NO HAY ACTIVIDAD HUMANA, HECHA INTENCIONALMENTE QUE NO SEA NI BUENA NI MALA. En última instancia, siempre aparece el signo, aunque sea un signo chiquito de su bondad o maldad, según haga a su autor una mejor o peor persona. Robar, por ejemplo, es malazo y hacer deporte, algo muy bueno, bajo circunstancias favorables, claro.
Ahora sí, pues. Crear una obra literaria, producto sublime del ser humano, que dona eternamente un pedacito de nuestro ser aunque sea una obra de plena ficción, a todos los seres del planeta que nos lean, hoy, mañana y hasta que el mundo reviente, es claramente muy buena o muy mala. Y mientras más influyente la obra en los lectores, más responsabilidad de su autor. Cuánto se le debe a Edmundo de Amicis y a Antoine de S. Exupery! Cuántos maestros estamos agradecidos porque de sus obras hemos sacado enseñanza valiosísimas sobre la verdadera amistad. Y cuánto lamentamos el Manifiesto Comunista y El Capital y su influencia en tanta gente despistada, cuántas muertes, en última instancia, a causa suya!
Ahora, sí, primito. El pero que yo le tengo a Vargas Llosa y a todos los escritores de gran calidad que hay y ha habido es que pudiendo haber escrito responsablemente sobre tal o cual tema, han preferido exorcizar sus demonios personales, para escribir lo que les salía del forro (con perdón) y han dedicado miles de páginas a retratar inmoralidades que no hacía falta detallar para pasar a la posteridad. Ahí están, por ejemplo los "arrumacos" del cadete con su mascota, una perra, la Malpapeada de La Ciudad y los Perros; el joven que embaraza a su propia hermana, en La Tía Julia...; las descripciones morbosas de una violación sexual en La Fiesta del Chivo, Los Cuadernos de don Rigoberto, La Casa Verde y no paro de contar.
Cada loco con su tema, me dirás, amigo relativista. Ya me gustaría que me comentes, con argumentos, lo que opinas. Yo, que tengo hijos y alumnos, debo ser responsable y no puedo aplaudir a rabiar el premio Nóbel de Mario ni de cualquier otro que no pase la valla que he colocado. Seguro que Mario es un escritor diestro y ha escrito algunas obras geniales y valiosas, pero yaya tiene y harta yaya!
Creo que la literatura al ser una actividad humana, es una manifestación que entraña lo que precisamente nos define como humanos. Y uno de esos elementos cardinales, como ud sabe muy bien, es la libertad, el albedrío, la autonomía, la independencia de pensamiento. Por consiguiente creo que la libertad como atributo implica siempre bondad. En ese orden de ideas, también creo que toda actividad creadora es intrínsicamente buena, por que nos acerca de alguna manera a dios, por que actuamos como él, por que compartimos levemente, y de un modo obviamente limitado, esa cualidad divina que es la de dar vida, aunque sea en el plano literario. A partir de eso discrepo con usted en el sentido que “un producto sublime del ser humano es claramente muy bueno o muy malo”. Estoy seguro que no cabe esa disyuntiva, necesariamente ha de ser bueno.
ResponderSuprimirPor otra parte, también creo adecuado resaltar que la literatura es un mundo aparte, una dimensión exclusivamente ficcional, a pesar que esta posea rasgos que nos induzca, creo erróneamente, a identificarla con la realidad. Ella nunca puede aspirar a ser realidad por que dejaría de ser lo que es: literatura. Es por eso que los juicios sobre la bondad o maldad de sus obras solo deben estar ordenadas en función a la consecución estética que se proponen, es decir, al logro de placer y entretenimiento, que es lo sustantivo en una novela.
Por eso considero que es un error yuxtaponer en el mismo plano a “El Principito” o ” Corazón” con el ”Manifiesto Comunista” o “El Capital”. Lo único que pueden tener en común los dos primeros libros con los dos últimos es quizás la misma apariencia exterior (es decir, tienen forma de libro), por que por lo demás son diametralmente opuestos. Básicamente por que los primeros versan sobre ficción y los otros sobre realidad. Los segundos aspiraron, y para algunos aun aspiran, a modificar económica y políticamente la realidad existente, subvirtiéndola violentamente si es preciso. Esos tipos de libros están orientados a modificar estructuras políticas y mentales. Frente a ello, en el caso de la literatura, esta tiene como causa final, simplemente la delectación con la belleza de un relato.
El temor que lo arredra como profesor y padre de familia, respecto a las “inmoralidades” que innecesariamente recoge la obra de MVLL, me hace recordar de alguna forma al recelo que expresaba Lamartine de la obra “Los Miserables” de Víctor Hugo. El mismo MVLL lo refiere en su ensayo sobre aquella, manifestando que Lamartine se inquietaba por la perniciosa y peligrosa convicción que podía generar en el pueblo una novela como Los Miserables, la cual sería capaz de infundirles un convencimiento desmesurado de ideales y aspiraciones utópicas, ocasionando de esta forma rebelión y convulsión social como consecuencia de verse el hombre en una realidad imperfecta e injusta, distante de la que trasmitía Víctor Hugo en su obra. Para MVLL esta aprensión es excesiva y hasta cierto punto irrisoria, por que a pesar del paso de los años y el advenimiento de nuevas sociedades, la novela no ha dejado de ser lo que es: entretenimiento, solaz, y diversión, no exenta de entusiasmos y apasionamientos que se quedaran en la ultima pagina del libro ( Cap. VIII La tentación de lo imposible- La Tentación de lo Imposible – MVLL).
En su caso, quizá sucede algo inverso y cree que las novelas de MVLL pueden influir negativamente en la conducta moral de quien las lee, lo que para mí también creo que es un exceso, por que admitirlo supondría desprender a la literatura de su naturaleza quimérica y a la misma vez desprender al hombre de su capacidad valorativa.
ResponderSuprimirOtro asunto que creo es pertinente en esta cuestión, es la disociación que algunos hacen entre la forma y el fondo de una expresión artística. Al margen de los temas que aborda MVLL, es innegable que, como ud. señala, su talento y desarrollo novelístico es excelso, y desde mucho tiempo antes merecedor de lo mayores reconocimientos mundiales, independientemente de lo opinable que resulta reconocer la autoridad de quienes otorgan esa distinción, en este caso los suecos.
Sin embargo la lacónica declaración que realizo el representante de la academia sueca me parece que puede contribuir un poco en mi comentario sobre el fondo o contenido de algunas obras de MVLL. “(…) por sus cartografía de las estructuras del poder y su agudas imágenes de la resistencia, revuelta y derrota del individuo”. Es evidente que el ser humano esta sometido a diversas vicisitudes que despiertan o producen en él manifestaciones diversas, muchas de las cuales suponen pues eso: derrota y triunfo, resistencia y obsecuencia, alegrías y frustraciones, etc. Es incontrovertible que esa es la realidad, eso es el “ser”, eso es lo que somos, al margen del “deber ser” que no es existe por un lado, y que por otro fluctúa en un relativismo individual o social, que también es innegable.
En relación con lo anterior, discuerdo asimismo de la concepción con rasgos maniqueos que exhibe en su comentario. Creo que es simplista reducir la realidad o la creación artística a una tesitura dicotómica, en donde una cosa o es buena o es mala. No rechazo que existan esos conceptos, pero es incipiente ponderar, a lo menos una creación artística, en base solo a eso. Con esto, no me desdigo de lo expresado en párrafos precedentes. A mi parecer una novela no es pasible de juicios éticos, sino de estrictamente estéticos. Sin embargo, si cabe llevar a cabo un análisis de ese tipo, considero que, siempre desde la perspectiva estética de la literatura, los personajes de MVLL demuestran una riqueza psicológica que los hacen muy cercanos a los lectores y que quizá lo ha encumbrado en las cúspide que hoy se encuentra. Recuerdo a este propósito, a uno de los conspiradores, que planean asesinar a Trujillo en “La Fiesta del Chivo”. Este es un hombre profundamente religioso y con un acendrado sentido moral, al que sin embargo le asalta una tribulación: la certeza que el único remedio para liberar a su país de una dictador tan atroz, es provocándole la muerte. Es difícil en esas circunstancias y en muchas mas, determinar respecto a un acto, una palmaria calificación ética sin soslayar dudas, escrúpulos e incertidumbres. Eso es, para mí, lo mas” realista” de la obra de MVLL y lo que lo ubica en un lugar tan distante de las posturas dualistas de Maniqueo.
ResponderSuprimirNo obstante lo anterior, estoy de acuerdo con usted en lo que expresa respecto a la incursión política de MVLL, y a la incapacidad del ciudadano peruano para deliberar y optar por la mejor alternativa en una elección política. Afortunadamente para él, no ganó esa elección y tuvo tiempo para desarrollar una carrera literaria con brillantez y lucimiento, que le ha granjeado los galardones que hoy todos celebramos.
Saludos Cordiales
pd: Excúseme mi obstinación por enviar tantas veces este comentario.Sucede que no quería dejarlo amputado y por problemas de mi computadora no he logre mandarlo a la primera vez
Estimado Carlos Ernesto:
ResponderSuprimirSus comentarios, su presencia en este pequeño espacio de opinión, aun discrepante, enriquecen inmerecidamente el blog y lo que hacen es llenarme de orgullo de tener tan cultos lectores, en serio.
El blog no pretende ser un espacio para el debate cultural al nivel que usted tiene; pero no deje de escribirnos, necesitamos palabras como la suya para seguir adelante.
No obstante, debo hacer dos comentarios brevísimos:
Me resisto a pensar que la literatura solo sirva para fines estéticos. La literatura puede cambiar el mundo y de hecho influye en el hombre aunque su autor ni lo sospeche. Siendo esto cierto, es posible y hasta debido enjuiciarla también desde otros criterios ajenos al arte.
Creo haber dicho que todo acto humano es bueno o malo y eso no es maniqueísta en cuanto no atribuyo el mal o el bien a los dioses o demonios sino al hombre en el ejercicio de su libertad responsable.
Pero ya digo, estoy más halagado que otra cosa por sus comentarios.
Siga al Burro. Muy agradecido.