Recuerdo la década de los ochenta, cuando era común que cada cosa que pasaba en Estados Unidos (la aparición de una nueva película, una simple canción en la lista de la billboard) debía esperar meses para que pudiéramos verla o escucharla en el Perú.
Pues bien, a mí me parece que ese fenómeno está repitiéndose, solo que esta vez en cuestiones de comportamiento social, en la moral y la moda: lo que ocurre en estados Unidos o Europa tomará un tiempo en llegar, pero llegará.
Me dijo un joven amigo hace poco en el facebook, ¿cómo nos afecta la legalización de la boda homosexual en nuestras vidas? Da la impresión que deberíamos ser tolerantes, políticamente correctos y nada nos ha de afectar ni tampoco a nuestros hijos. Pues no. Sí nos afecta y bastante.
A riesgo de que se nos acuse de homofóbicos, lo cual sería una mentiraza, comparto contigo un video que me mandaron hoy. Lo vi y dije, ni hablar, lo cuelgo, aunque eso nos haga menos populares, en pleno proceso electoral (digo, en el concurso de blogs, of course).
Yo también quiero responder a la pregunta de su amigo. Creo que no nos afecta absolutamente en nada, por que el matrimonio entre homosexuales no va ha influir en la forma que encaramos nuestra vida y decidimos vivirla. Nadie se va ha convertir en homosexual si 2 personas del mismo sexo deciden llevar un vida económica mancomunada, que es lo que esencialmente es el matrimonio, un contrato patrimonial. Si dos personas deciden convivir ninguna ley les va ha prohibir que no lo hagan, exista o no matrimonio institucionalizado entre personas del mismo sexo.
ResponderSuprimirCreo mas bien, que legalizar un matrimonio entre ellos supone dar un paso hacia adelante como sociedad que no tiene por que se tolerante, sino justa, ya que los homosexuales no constituyen ninguna amenaza para que tengamos que tolerarlos. Negarle ese derecho representa rechazar los principios libertarios que inspiran nuestro estado laico. No debe olvidarse que el fin supremo del estado peruano es la dignidad de la persona y que esta se cautela en la prohibición de la discriminación por cualquier índole, en pocas palabras , principio de igualdad( Art.1 y 2 de la Constitución). No hay argumento jurídico ni moral para negarle ese derecho patrimonial a los homosexuales o heterosexuales. Es palmariamente una injusticia y un atropello privarle de esa posibilidad a un colectivo que tiene la misma dignidad que nosotros. Toda aval a la postura contraria contribuye a resaltar y ensanchar diferencias inicuas y perniciosas, lo cual a la larga sedimenta enemistades y odios absurdos en la sociedad
Saludos Cordiales
Estimado fquispe:
ResponderSuprimirTe diré tres cosas.
UNO: La esencia del matrimonio no es la vida económica mancomunada. El amor manifestado en como promesa de unión indisoluble y capaz de frutos es lo esecial. Esa unión tiene unas dimensiones consecuentes (hijos, patrimonio, entrega total). Con claridad: no se niega a dos personas del mismo sexo la capacidad de unirse patrimonialmente. Lo que es imposible es que la unión homosexual logre cubrir la esencia plena del matrimonio porque por naturaleza no puede dar vida.
DOS: Por encima de la ley, de cualquier ley estatal, está la ley natural. Te imaginas promulgar una ley que derogue la gravedad? Si se me negara el derecho de opinión, sería un atropello. pero si se me niega la injuria, no puedo decir que es una violación a mi derecho de hablar. De modo análogo, no se puede llamar artopello a negar un derecho que por naturaleza no les asiste. Sobre el tema patrimonial, estamos de acuerdo. Que el estado se vuelva laico no implica haber matado a Dios. Las leyes civiles no opacan ni tienen que oponerse a las naturales o divinas; antes bien, en aquellas hallan su verdadero sentido y sustento.
TRES: Muchas gracias por leer el blog y opinar tan alturadamete. Sinceramente espero que lo siga y, si es posible, lo difunda.
Freddy, el burro mayor.